20140807_124346Mi nombre es Hermano Pablo, soy de Cork, Irlanda. Llegué a Latinoamérica hace casi 30 años. He vivido en Argentina, en Paraguay y hace seis años estoy en Lima, Perú. Desde que llegué a Lima, parte de mi ministerio ha sido acompañar a grupos de inmersión. Cada año el número de grupos se está incrementando, están llegando para pasar una semana conectándose con la vida de los marginados. Durante esa semana los hermanos Stephen Casey, Diego Glos y yo, acompañamos a los participantes y tratamos de hacerles ver el mundo a través de los ojos de los pobres.

Los grupos vienen de los colegios de nuestra Congregación, vienen de Canadá, EEUU, Argentina y el primer grupo del Uruguay viene este año. Estamos esperando la llegada de 17 grupos para este año (2015).

Los grupos son mayormente alumnos acompañados por profesores. Vienen también grupos de docentes y grupos de madres activas en obras de solidaridad de la Red Edmundo Rice.

Una experiencia muy agradable que tuvimos este año fue la visita del Equipo de Liderazgo de la Congregación, cuatro hermanos nos visitaron desde Roma y durante una semana se metieron de lleno en la vida de los más pobre del cerro, construyeron una casa para una familia, pelaron cientos de habas y recibieron muchas sonrisas.

Los participantes construyen casas prefabricadas para familias carenciadas en los cerros cerca de nuestro colegio Fe y Alegría. También apoyan a las madres del cerro en sus tareas como: pelando habas, muchas madres en el cerro pelan habas hasta doce horas al día para ganar unos pocos soles para alimentar a sus niños.

Parte de las actividades de los grupos de inmersión, tienen que ver con actividades de educación física con los niños del colegio Fe y Alegría, mayormente por las tardes, además visitan y colaboran en hogares de niños enfermos y de bebes abandonados a las afueras de Lima (Chaclacayo y Villa El Salvador).

Cuando vienen grupos de madres a tener una experiencia de inmersión, ellas hacen talleres de costura y bordado con las mamás del cerro.

Parte esencial del programa de inmersión es tener un tiempo para reflexionar sobre lo que se hace, cada noche los participantes escriben en sus diarios su reflexión sobre los momentos impactantes del día. Es un tiempo de reflexión personal, de compartir grupal y de oración en comunidad.

Nuestra propósito es poder despertar la consciencia social de los participantes y profundizar el compromiso de los que ya hacen obras de solidaridad en sus lugares de origen.

La experiencia debe ser el principio de algo nuevo en la vida de todos. Decimos a los participantes que busquen “el cerro” cuando lleguen a casa y que sigan sirviendo con generosidad a los que más necesitan, donde quiera que vivan siempre habrán necesitados.