WP_20150513_008Mi nombre es Hermano Miguel Braulio, soy de Lima. Estudié pedagogía y psicología, vivo en Paraguay y enseño Psicología en el Instituto de Vida Religiosa (IVR). Hago acompañamiento psicológico a personas dentro de la vida religiosa. Doy talleres de formación en congregaciones y personal de centros educativos. Vivo en una comunidad intercongregacional. Soy el último hermano Cristiano que queda en Paraguay.

Mi vida se ha fortalecido a partir de esa convivencia. No ha sido fácil y considero que las dificultades que he encontrado me han hecho sentirme más consciente del los cotidianos sufrimientos de los más pobres, pero también he experimentado la resurrección y la alegría de ser religioso.

Mi lado humano creció con todo lo que significa integrar la vida. Cada vez que preparo mis talleres, es una oportunidad para revisar mi propia vida y aprender.

Hasta ahora, durante mi estadía en Paraguay, he acompañado a mucha gente entre laicos y religiosos quienes han estado atravesando diferentes situaciones.

Cierto día, un sacerdote fue al doctor, acompañando a un joven que estaba iniciando en la Orden. El joven tenía un fuerte malestar estomacal hace varios días. Después de los respectivos estudios, el doctor concluyó que no era un problema orgánico, sino que probablemente sería un problema psicológico, y el doctor me recomendó. Anteriormente yo había ayudado a una de sus pacientes que se encontraba en un estado depresivo agudo.

Me siento muy agradecido a Dios por la bendición de la profesión que tengo y porque a través de ella puedo ayudar y tocar la vida de los demás.